Nuestra visión del tratamiento de las fisuras anales

Una fisura anal es una herida en el canal anal que, en ocasiones, llega hasta el esfínter interno. Aparece con la misma frecuencia en hombres que mujeres, entre los 30 y 50 años, y de forma excepcional se da en niños. El síntoma más importante es el dolor. En muchos casos se origina un círculo vicioso: Dolor + contractura anal (espasmo del esfínter interno,  pues el ano lo que quiere es reposo) + dolor + contractura anal. Si a esto le añadimos el estreñimiento, la defecación  se convierte en un suplicio que yo llamo “fiesta nacional”. La mayoría de la fisuras se curan evitando el estreñimiento con dieta rica en fibra (frutas, verduras, semillas de plantago) que aumenta el volumen de las heces y a su vez son menos consistentes. Y por otro lado los baños de asiento con agua caliente  (utilizando el Sanitario Procto). Pero, ¿qué hacer cuando fallan estas medidas sencillas y fáciles de llevar, y una fisura aguda se convierte en una fisura crónica? Desde hace años se viene propugnando la utilización de nitroglicerina y derivados de los nitritos así como el uso de la toxina botulínica para la cicatrización de las fisuras. En el caso del espasmo del esfínter interno se dice que el reflejo recto anal inhibitorio está mediado por el óxido nitroso, de tal forma que dando los derivados de los nitritos en pomada se consigue una relajación del esfínter interno y un aumento del riego sanguíneo en el epitelio del canal anal. Hasta aquí todo es cierto y muy interesante pero el problema real viene cuando aplicamos la pomada en el canal...

La inspección del canal anal es muy importante

Para realizar un diagnóstico correcto de la fístula anal se debe llevar a cabo en el paciente una exploración minuciosa y cuidadosa del canal . Asimismo y para evitar el dolor,  sistemáticamente la zona será lubricada antes del tacto rectal con cremas que llevan anestésicos locales. Además, la exploración debe realizarse con anoscopios de mínimo calibre que permitan pasar con las mínimas molestias para el paciente, con el fin de que quede reflejado tanto el trayecto de la fisura como la patología asociada:  hemorroides, papilas hipertróficas, etcétera. Cabe señalar que estas formaciones intentan salir con la defecación pero al estar adheridas al canal no pueden eliminarse, pero sí hacen aumentar y perdurar la fisura al rasgar la zona anal. Por otro lado, en las fisuras crónicas y según el aspecto, el médico debe hacer el diagnóstico diferencial para descartar la posibilidad de úlceras por enfermedades venéreas (sífilis), así como también se llevarán a cabo las pruebas necesarias para descartar el cáncer anal y la enfermedad de Crohn. _______________ Para más información, visita la web de Centro...

Las fisuras agudas y las fisuras crónicas

La clasificación se suele realizar  en mayor medida en función del aspecto que tiene la fisura que del tiempo de evolución, aunque algunos expertos consideran que después de 8-12 semanas de evolución las fisuras se deben considerar cronificadas. Por lo tanto, hablaremos de dos tipos de fisuras anales en función del tiempo de evolución. Primero, fisuras agudas que se caracterizan por ser un desgarro superficial de bordes limpios. Segundo, fisuras crónicas cuando existen antecedentes de dolor de aproximadamente 4 semanas de evolución. Las fisuras crónicas se caracterizan por ser un desgarro profundo con una úlcera de bordes idurados, en cuyo lecho se pueden apreciar las fibras del enfínter anal interno y generalmente acompañado de un pliegue cutáneo indurado en el extremo distal (hemorroide centinela) y una papila hipertrófica en el borde proximal (pólipo de Lane). _______________ Para más información, visita la web de Centro...

Fisura anal

La fisura anal afecta a hombres y mujeres por igual, sobre todo entre los 30 y 50 años, y es una pequeña herida en la piel que recubre el ano y en muchas ocasiones se extiende hasta el canal anal. Esta herida se sitúa en la parte posterior del ano y con menor frecuencia en la parte anterior (12 y 6 según las manecillas del reloj) porque son las zonas de más erosión cuando pasan las heces, sobre todo en los pacientes que sufren estreñimiento. Las fisuras anales suelen tener forma alargada y los bordes son nítidos. En ocasiones se pueden visualizar en el fondo de la fisura las fibras del esfínter interno (el esfínter que no controlamos voluntariamente). En muchas ocasiones el tratamiento de las fisuras anales requiere de cirugía El tratamiento puede ser médico, fisioterapeuta mediante inyecciones con anestésicos en la misma fisura, o a través de cirugía. En este sentido, el tratamiento quirúrgico consiste en la esfinterotomía lateral interna, técnica que se realiza bajo sedación y anestesia local de los nervios hemorroidales y pudendos. La intervención consiste en realizar una pequeña incisión en el margen izquierdo del ano, se localizan las fibras del esfínter interno y se seccionan parcialmente. En los casos de fisuras de grandes tamaños y profundas es necesario resecar un triángulo de piel junto con la fisura. El resultado es inmediato: disminuye de forma importante el dolor y la tasa de recidivas es muy bajo. La fisura generalmente se acompaña de un pólipo o hemorroide centinela Este tipo de fisura se caracteriza por un dolor intenso durante y después de la defecación; tono...